La empresa tecnológica estadounidense ha publicado un manifiesto de 22 puntos en X que va mucho más allá de las comunicaciones corporativas típicas. Los críticos dicen que es una prueba de «tecnofascismo».

En su libro La República Tecnológica, Alex Karp expone su visión del mundo, comenzando con una contundente advertencia de que Silicon Valley ha perdido el rumbo. Y Karp no es un cualquiera. Este multimillonario fue incluido recientemente en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time. También es el director ejecutivo de la controvertida empresa de software de análisis de datos Palantir Technologies.

Durante el fin de semana, Palantir utilizó su cuenta corporativa oficial en X para publicar un resumen del libro de Karp en 22 puntos. El hilo se asemeja a un manifiesto político de la compañía y ha generado debate tanto en el ámbito tecnológico como en el político.

En su publicación, Palantir se posiciona en la intersección de la tecnología y la política de seguridad, expresando opiniones generales que se engloban en las siguientes categorías:

• Geopolítica y política de seguridad: “La era atómica está llegando a su fin”, afirma, dando a entender que en el futuro la disuasión ya no se logrará mediante armas nucleares, sino a través de sistemas basados en inteligencia artificial.

Y va aún más lejos: “La pregunta no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito”. Los adversarios no se perderán en debates teatrales, sino que seguirán avanzando. En otra parte, Palantir destaca la necesidad de un poder duro impulsado por software: “Los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente, han quedado expuestos”. Además, sostiene que el poder estadounidense ha permitido un período de paz extraordinariamente largo.

Por momentos, el manifiesto es políticamente específico: “Debe deshacerse la neutralización de Alemania y Japón tras la guerra”. Afirma que Europa, débilmente armada hasta el día de hoy, está pagando un alto precio por el desarme de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Y si continúa el “compromiso altamente teatral con el pacifismo japonés”, se avecina un cambio en el equilibrio de poder en Asia.

• La relación entre sociedad y política: Palantir sostiene que actualmente está “prohibido” discutir los distintos historiales o desempeños de diversas “culturas”. También argumenta que Estados Unidos debe resistir la tentación de un “pluralismo vacío y hueco”. Ambos puntos resuenan con la ideología MAGA impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su entorno.

Sin embargo, Palantir evita congraciarse abiertamente con esa ideología, como sí tienden a hacer algunas voces influyentes de Silicon Valley. “La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino”, afirma, argumentando que quienes buscan en la arena política alimento para su alma y su sentido de identidad terminarán decepcionados. En otra parte, la empresa llama a hacer una pausa para reflexionar, en lugar de celebrar, al derrotar a los enemigos.

• El rol del sector tecnológico: El texto se centra reiteradamente en la relación entre las empresas tecnológicas y el gobierno de Estados Unidos: “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso”, plantea como argumento inicial. Palantir propone ir más allá de la “tiranía” de las aplicaciones, promoviendo en cambio una economía tecnológica que genere crecimiento y seguridad.

“Silicon Valley debe desempeñar un papel en abordar el crimen violento”, señala la compañía, que vende sus productos a agencias de seguridad en todo el mundo.

¿Qué dicen los críticos?

El economista y exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis compartió la publicación original con el comentario: “Si el mal pudiera tuitear, esto es lo que diría”.

El investigador del populismo neerlandés Cas Mudde describió el hilo de Palantir como un llamado a un mundo dominado por un Estados Unidos autoritario y controlado por empresas tecnológicas de vigilancia, calificándolo como “¡tecnofascismo puro!”.

En LinkedIn, Mudde afirmó que esa visión del mundo descalifica a Palantir como socio comercial. Europa no solo debería detener cualquier nueva cooperación, sino que “debería desinvertir de esta empresa tecnofascista lo antes posible”.

Eliot Higgins, bloguero británico y fundador de la plataforma de investigación Bellingcat, compartió un extracto de la visión de mundo de Palantir con el comentario irónico de que era “extremadamente normal y correcto” que las empresas hicieran este tipo de declaraciones.

¿Qué es exactamente Palantir?

El nombre Palantir proviene de la épica de fantasía The Lord of the Rings, de J. R. R. Tolkien. En la historia existen las llamadas “piedras videntes” (palantíri), poderosas herramientas de comunicación utilizadas por los villanos que buscan someter a los pueblos libres de la Tierra Media.

Uno de sus cofundadores e inversionistas clave es Peter Thiel, cuyo apoyo es considerado fundamental en el ascenso político de Donald Trump. Thiel nació en Frankfurt, Alemania, donde, de forma coincidente, Alex Karp vivió durante varios años.

En su sitio web, Palantir promueve software diseñado para apoyar la toma de decisiones en tiempo real tanto de gobiernos como de empresas, “desde las plantas de producción hasta las líneas de frente”.

¿Quién utiliza el software de vigilancia?

Muchas agencias gubernamentales en Estados Unidos utilizan Palantir. Por ejemplo, el programa Army Vantage fue desarrollado específicamente como un sistema operativo para el Ejército de EE.UU. Además, durante la guerra contra Irán, el software de adquisición de objetivos impulsado por inteligencia artificial, Maven, proporcionó datos para numerosos ataques aéreos.

La plataforma de análisis de datos Foundry es utilizada por agencias gubernamentales en Estados Unidos y Europa con diversos fines. Países Bajos y Grecia, por ejemplo, emplearon el servicio para rastrear la propagación del coronavirus.

Probablemente la aplicación más conocida de Palantir se llama Gotham y es utilizada por agencias de seguridad para recopilar rápidamente información sobre individuos a partir de fuentes públicas y no públicas. También en este caso, agencias estadounidenses como la CIA y ICE figuran entre los principales clientes, junto con agencias de seguridad europeas.

Varias fuerzas policiales regionales en estados federados de Alemania también utilizan versiones modificadas de Palantir, incluidas las de Hesse y Baviera. En Renania del Norte-Westfalia, un contrato de varios años está próximo a expirar en octubre, y el estado ya ha lanzado una nueva licitación para software de investigación, en la que Palantir y sus competidores pueden participar.

El gobierno alemán también está planificando actualmente la introducción de una ley que permitiría a los programas informáticos analizar grandes volúmenes de datos disponibles públicamente —como voces y rostros en publicaciones de redes sociales— y generar perfiles biométricos a partir de ellos. Esto facilitaría las investigaciones de las agencias de seguridad que utilicen Palantir u otras aplicaciones competidoras. Sin embargo, los críticos consideran que esto representa un paso hacia un Estado de vigilancia.

Este artículo se publicó primero en inglés.