Con USD 97.000 millones acumulados, el Banco Central de Reserva del Perú dispone de liquidez suficiente para cubrir 17 meses de importaciones. El respaldo externo creció con los precios del cobre y el oro, además de las compras de dólares del ente emisor.

Perú cuenta con reservas internacionales netas equivalentes al 26% de su producto interno bruto (PIB), una proporción que supera a Chile, Brasil y Colombia, de acuerdo con cifras recientes del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). El indicador coloca al país ante una situación de liquidez externa que contrasta con el desafío de elevar el crecimiento por encima de la franja de 3% anual.

Las reservas internacionales netas (RIN) llegaron a USD 97.000 millones, un nivel que representa 17 meses de importaciones proyectadas para este año. La comparación regional ubica a Chile en 15,1% del PIB, a Brasil en 16,4% y a Colombia en 14,8%, por debajo del registro peruano.

La distancia no reside solo en el monto acumulado. Brasil posee una economía de mayor tamaño y dispone de un volumen importante de activos externos, pero la relación entre sus reservas y su producción anual permanece por debajo de la peruana. En Chile ocurre algo similar: sus tenencias internacionales equivalen a una menor porción de su PIB que las de Perú.

Para el BCRP, las RIN reúnen inversiones en activos externos líquidos, instrumentos que pueden convertirse con facilidad en recursos disponibles. Su función está asociada a la capacidad de respuesta ante presiones externas o internas que afecten el mercado cambiario y eleven el precio del dólar.

En esas circunstancias, el Banco Central puede vender dólares en el mercado al contado o utilizar instrumentos derivados para ampliar la oferta de la moneda estadounidense. Ese mecanismo busca moderar las presiones sobre el tipo de cambio cuando existen episodios de volatilidad.

100.000 millones

El incremento de las reservas se aceleró desde 2023 y tuvo un punto máximo en abril de 2026, cuando las RIN superaron por primera vez los USD 100.000 millones. Luego, el saldo se ubicó en USD 97.000 millones a septiembre, según el BCRP.

Dos factores aparecen detrás de esa trayectoria. Por un lado, los precios elevados de los metales que Perú exporta, entre ellos el oro y el cobre, contribuyeron al aumento de los activos externos. Por otro, el BCRP adquirió dólares al contado, sobre todo hacia el final del año pasado, con el objetivo de evitar una caída acelerada del tipo de cambio.

La acumulación de moneda extranjera le dio al país una posición relativa superior dentro de la región. El volumen equivale a 17 veces el promedio mensual de las importaciones que el banco central proyecta para 2026, una referencia que permite medir la cobertura disponible para atender compras externas.

El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, vinculó el indicador con la capacidad de protección frente a episodios de tensión. “(Las RIN en Perú) son reservas como porcentaje del producto bastante altas. Otros países están haciendo el esfuerzo de incrementarlas. Hablo particularmente de Chile y Colombia que lo han anunciado y lo vienen haciendo”, afirmó recientemente.

La comparación muestra que las reservas peruanas tienen un peso mayor dentro de la economía nacional que en los principales países sudamericanos considerados en el indicador. Brasil, Chile y Colombia también registran activos internacionales, aunque su relación con el PIB se encuentra varios puntos debajo de la peruana.

La disciplina fiscal

El nivel de reservas coincide con un escenario en el que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta un crecimiento de 3,4% para Perú durante 2026, pese al impacto del fenómeno El Niño. La estimación parte de la premisa de que la economía evitará una recesión este año.

El ministro de Economía y Finanzas de Perú, Elmer Cuba, sostuvo que esa previsión se apoya en la situación de las cuentas públicas. “Esta estabilidad está respaldada por una fuerte disciplina fiscal. Proyectamos que el déficit cierre este año en 1.8% del producto interno bruto (PIB), cifra muy inferior a la de otros países de la región, como Chile o Colombia, lo que permitirá que el Perú mantenga un riesgo país bajo”, aseveró durante su reciente participación en el Foro del Acuerdo Nacional.

El planteamiento vincula el déficit fiscal con el riesgo país y la sostenibilidad de la deuda pública. De acuerdo con Cuba, una menor percepción de riesgo permitirá destinar más recursos a infraestructura, programas sociales, educación, salud, justicia y seguridad.

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La proyección oficial para el período 2026-2030 también se sitúa por encima de las previsiones recogidas por Latin Focus para Colombia, Chile y México. El MEF espera que la economía peruana crezca a un ritmo superior al de Colombia, estimado en 2,7%; Chile, con 2,3%; y México, con 1,8%, durante ese quinquenio.

Cuba señaló que el país conserva margen para aumentar su competitividad y acelerar su desarrollo. Las reformas que se plantearán en los próximos años, indicó, buscan llevar la expansión económica a tasas superiores al 4%.

El funcionario remarcó que el producto por habitante de Perú ronda los USD 17.000 en términos de paridad de poder adquisitivo. La cifra equivale al 85% del ingreso promedio de América Latina y representa menos de la cuarta parte, el 26%, del nivel registrado en los países avanzados.

Estabilidad externa

La solidez de las reservas internacionales y la previsión de un déficit fiscal de 1,8% del PIB contrastan con una limitación que el economista Carlos Parodi identifica en la economía peruana: una “trampa de crecimiento” que, según sostiene, impide superar una expansión anual de 3,3% sin un impulso del exterior.

“Si exceptuamos 2020 y 2021, debido a los efectos de la pandemia, la economía peruana se encuentra atrapada en una trampa de crecimiento, que consiste en que no puede crecer más de 3.3% anual, a menos que ocurra un jalón del exterior”, escribió Parodi.

El economista sostuvo que los precios actuales de los metales deberían haber llevado la tasa de crecimiento por encima de 5%. El antecedente que menciona es el período entre 2003 y 2012, cuando China creció en promedio 12% anual. La mayor demanda de metales contribuyó a que Perú avanzara cerca de 6% al año.

Durante esos años, la pobreza se redujo de 58% a 21%, según los datos expuestos por Parodi. La situación cambió tras 2012, cuando el crecimiento de China bajó a 6% hasta 2019 y Perú pasó a expandirse a un promedio anual de 3%.

La pobreza monetaria se mantuvo alrededor de 20% de la población entre 2015 y 2019. La pandemia elevó el indicador a 30% y, en 2025, la cifra llegó a 25,7%. El economista indicó que Perú tiene 2’337,000 personas más en pobreza en 2025 que en 2019.

Parodi también recordó que China debería cerrar 2026 con una expansión cercana a 4,5%, una tasa parecida a la prevista para los siguientes dos años. Esa evolución plantea un límite para una estrategia dependiente de la demanda externa de materias primas.

Elevar la productividad

El análisis de Parodi sitúa el debate en la capacidad interna de la economía para crecer más allá del ciclo internacional. El aumento del PIB, señaló, puede reducir la pobreza por dos vías: la generación de empleo y una mayor recaudación tributaria que permita ampliar el gasto público destinado a mejorar las condiciones de vida de los sectores vulnerables.

Ese vínculo depende de dos condiciones, según el economista. La primera es contar con un Estado eficaz y eficiente que oriente los recursos hacia educación, salud, infraestructura y seguridad. La segunda es disponer de una fuerza laboral que pueda ser incorporada por las empresas de distinto tamaño.

“La llave de salida es hacer reformas, cuyo objetivo sea elevar la productividad y aumentar la capacidad de producción (oferta) de la economía”, planteó Parodi. También sostuvo que las medidas deberían mantenerse durante al menos cinco años.

El economista atribuyó parte de la dificultad para sostener reformas al período transcurrido entre 2016 y 2026, marcado por la sucesión de ocho presidentes.

“Eso fue imposible entre 2016 y 2026 por la sucesión de ocho presidentes, cuya única misión parecía ser la de sobrevivir ante la posibilidad de que el Congreso declare la incapacidad moral permanente y los destituya”, afirmó.

En ese escenario, Parodi propuso mantener las políticas que funcionan y modificar aquellas que no dan resultados. “Crecimiento bajo (alrededor de 3%, como el actual y el proyectado) + reformas generan luego un crecimiento alto (mayor que 5%) y reducción de la pobreza”, señaló.

El Ministerio de Economía y Finanzas plantea reformas para promover crecimiento e inclusión social, con énfasis en una cartera de inversiones orientada al cierre de brechas.

El BCRP, mientras tanto, mantiene un nivel de reservas que equivale a más de una cuarta parte del PIB y a 17 meses de importaciones, un respaldo financiero que sitúa a Perú por delante de Brasil y Chile en la comparación regional.