El ahorro que Chile deja pasar: proteger humedales podría evitar millonarios gastos en temporales
By Angel Valdes 7 horas ago
Tras el paso del sistema frontal por varias zonas de Chile, y que dejó la lamentable cifra de 13 personas fallecidas; también toca el turno de contabilizar las pérdidas económicas.
Según un análisis de Colliers, el conjunto del catastro técnico del Ministerio de Obras Públicas (MOP), de Vivienda (Minvu) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) apunta a daños materiales directos entre US$400 a US$450 millones, con especial impacto en el agro.
“El sector agrícola resulta ser el más golpeado, con pérdidas de US$ 160 a US$ 180 millones debidas al anegamiento de cultivos y al embancamiento de canalería crítica”, dijeron desde la consultora. En la lista siguen Obras Públicas (US$110 a US$130 millones) con daños en más de 1.800 kilómetros de caminos y puentes.
A su vez, en el sector vivienda, la factura es de US$80 a US$100 millones, con daños severos o destrucción en miles de inmuebles.
¿Un humedal podría mitigar el impacto de un temporal?
Las imágenes de calles, sitios y casas anegadas se vuelven comunes en estos episodios climáticos, en especial en grandes ciudades o sectores rurales alejados.
Sin embargo, desde Agencia EFE destacaron el ejemplo de una ciudad que resistió las lluvias e incluso, destacó su “enorme capacidad para absorber el exceso de agua”: Valdivia. ¿La razón? Su red de humedales.
La zona posee 77 humedales urbanos y 10 periurbanos, abarcando cerca del 15% de su territorio, integrándose con la ciudad. La investigadora del BIOMA Lab de la Universidad de Santiago, Claudia Hidalgo-Corrotea, dijo que estos ecosistemas “son grandes aliados, ya que pueden protegernos de catástrofes absorbiendo y disminuyendo el volumen del caudal aguas abajo, protegiendo así a gran parte de la población afectada”.
Sus efectos positivos no son ratificados solo en Chile. Claudia recordó que durante el huracán Sandy en Estados Unidos (2017), “los humedales costeros evitaron una pérdida económica de US$625 millones en daños estructurales al retener la fuerza de las inundaciones y tsunamis”.
Y dado que el cambio climático está favoreciendo la ocurrencia de eventos extremos, la investigadora recalca que es importante “ocupar como una plantilla el camino del agua que dejó esta catástrofe, para conocer qué lugares debemos proteger y no construir sobre estos”.
En esta línea, Margarita Jans, investigadora del Laboratorio Ciudad y Territorio de la Universidad Diego Portales, destacó que los humedales forman parte del sistema hidrológico de las ciudades, por lo que el relleno de humedales no elimina su condición hidrológica y mantiene una mayor probabilidad de anegarse.
“La naturaleza tiene memoria”, afirmó la investigadora a EFE.
Las ‘ganancias’ que dejó el temporal
Los temporales en los últimos 30 años han dejado su marca en las cifras de actividad económica. Según la economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, “en promedio, un temporal reduce el crecimiento mensual del Imacec en cerca de 0,5 puntos porcentuales”, con impactos en la minería cuando son en el norte y en servicios como transporte y restaurantes cuando ocurren en el sur.
“En ambos casos, la actividad suele subir en una magnitud similar al siguiente mes, con los trabajos de reconstrucción y operaciones postergadas que finalmente se retoman. En el neto, el impacto al crecimiento del PIB es acotado”, agregó en un comentario remitido a BioBio.
Y si bien las fuertes lluvias terminaron con la pérdida de varias vidas, a la vez que se necesitará de semanas de trabajo para recuperar la infraestructura perdida, el vicepresidente de Colliers, Reinaldo Gleisner, dijo que “mirar únicamente la cuenta de pérdidas entrega una lectura incompleta”.
“La otra cara de la moneda revela una recarga hídrica de magnitud histórica cuyo valor económico consolidado alcanza los US$782,9 millones. Este recurso no es un dato estático en un mapa; representa un flujo productivo, de ahorro y de seguridad estratégica para los próximos dos a cinco años”, sostuvo Gleisner.
A detalle, el volumen acumulado de precipitaciones y los retornos proyectados por deshielos primaverales aportan US$ 303,6 millones en certeza de riego para el sector frutícola de exportación y cultivos tradicionales.
Otros US$85,7 millones son en respaldo de agua cruda para abastecimiento urbano y US$13,6 millones en generación hidroeléctrica no consuntiva. Esto, según el ejecutivo de Colliers, alivia los costos marginales del Sistema Eléctrico Nacional.

También “la infiltración en la “cuenca invisible” genera un ahorro directo de US$30 a US$50 millones por menor consumo eléctrico en bombeo (al elevar la napa freática entre 5 y 15 metros), aporta más de US$200 millones en productividad marginal agrícola para periodos secos y representa hasta US$150 millones en valor de almacenamiento natural sin costo de infraestructura fiscal”.
Así, el vicepresidente de Colliers -mediante un análsis compartido a BBCL- estima que el país termina con un saldo económico positivo de US$350 millones, ya que el beneficio “prácticamente duplica el costo total de los estragos físicos”.
Por último, el ejecutivo remarcó que esta “riqueza teórica” tiene desafíos para su materialización, ya que el “gran cuello de botella operativo para la próxima temporada será la celeridad con que el Estado y las organizaciones de usuarios de agua logren despejar los canales y reparar las bocatomas destruidas antes del inicio del riego de primavera”.