Hoy en Chile

Análisis sobre qué países de América Latina pierden y cuáles ganan


En Estados Unidos, el combustible tuvo el lunes el mayor aumento diario en más de 20 años, pero la situación no fue tan volátil en la mayoría de países del hemisferio.

(CNN En Español – CNN Chile) — Los precios del petróleo, que dieron varios saltos en los últimos días tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, son seguidos con atención en América Latina, una región que, aunque menos afectadas que otras por los aumentos, tiene a ganadores y perdedores según su capacidad de producción y de amortización de los vaivenes del mercado.

En Estados Unidos, el combustible tuvo el lunes el mayor aumento diario en más de 20 años, pero la situación no fue tan volátil en la mayoría de países del hemisferio.

“Los países obviamente más beneficiados de cualquier subida del precio son los exportadores netos de petróleo, es decir que producen más petróleo del que consumen, aunque muchos países exportan y también importan. Estoy hablando de países como Venezuela, Colombia, Ecuador”, repasó el economista venezolano Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Baker Institute de la Universidad Rice, en diálogo con CNN.

“Argentina y Brasil se benefician algo, porque ya son también exportadores netos, pero no en la magnitud que se benefician los primeros, o sea en particular Venezuela y Guyana”, explicó. El especialista agregó que Surinam también está recibiendo más ingresos, pero su producción todavía tiene tanto peso en la economía nacional.

En el caso de México, Monaldi apuntó que el país ya no tiene un saldo exportador tan alto, pero subrayó el rol de la petrolera estatal: “Pemex es una parte tan importante de la economía mexicana, sobre todo para el gobierno, que el hecho de que Pemex se beneficie es una ventaja”.

Un reporte del equipo de Estudios Económicos de Banamex afirmó que México, para su abastecimiento energético, “no depende del crudo iraní ni de rutas críticas como el estrecho de Ormuz”, donde el tránsito naviero quedó paralizado en medio de los ataques militares en Medio Oriente. El banco destacó que “el impacto directo es limitado” porque importa alrededor del 70 % del gas natural vía un gasoducto desde Estados Unidos. “Solo en un escenario de disrupción prolongada y severa de precios globales se observarían presiones más persistentes”, añadió el informe.

Al respecto, ingeniero Ramses Pech, analista de la industria energética, coincidió en que México no se vería tan afectado. En caso de que la crisis se prolongue, ve factible que el mecanismo del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a combustibles amortigüe cualquier impacto y así mantener el techo de 24 pesos por litro (US$ 1,36). Si bien destacó que esa medida tendría un impacto fiscal, resaltó que evitaría una presión inflacionaria.

Leer  Cartero fue despedido por negarse a realizar una alcoholemia en su trabajo

“El 84 % del petróleo que transita por (el estrecho de) Ormuz tiene como destino Asia, que es la región más susceptible”, indicó Pech. “América Latina no creo que se vea tan afectada, con un Estados Unidos que tratará de mitigar el impacto”, comentó.

El asesor energético consideró que solo habría un aumento en las estaciones del país si es que el precio del barril llega a los US$ 110 o US$ 120, escenario que ve poco probable. Este miércoles, el barril de crudo Brent ronda los US$ 84 y el de Texas se ubica cerca de los US$ 76.

“América Latina tiene que aguantar. En 2022, con la guerra entre Rusia y Ucrania, el precio se fue más allá de los US$ 100. El panorama ahora es distinto, Estados Unidos no tenía el control, lo tenían los países de la OPEP+ (Organización de Países Exportadores de Petróleo)”, agregó Pech. Para el analista, la incertidumbre podría alargarse por hasta cinco semanas, pero confía que para fines de abril el escenario deje la volatilidad.

El caso de los países importadores

Si los exportadores se benefician de una mayor renta, los importadores de petróleo sufren con cada aumento del barril, que en la mayoría de casos se traslada directamente al precio final, con escasa capacidad de absorber ese impacto.

“No queda otra que pasarles todo el impacto a los consumidores en países como Chile, Uruguay, Perú, los países centroamericanos, todos ellos, los países como República Dominicana”, repasó Monaldi. “Tienen que pasarle casi todo a los consumidores, no hay manera de que aguanten ese subsidio. (…) Simplemente no les da la capacidad fiscal”, consideró.

De todas formas, el impacto no suele ser inmediato, por cuestiones de reservas y buques que ya estaban en camino. Además, al precio del barril hay que sumarle otros costos que permanecen estables o no suben al mismo ritmo.

Además, cada país tiene su propio esquema para amortizar el cambio. Por ejemplo, en Uruguay el precio bajó esta semana, ya que el sistema usa como referencia el promedio del mes anterior (febrero) para mantenerlo fijo por dos meses. Así, el nuevo ajuste se dará el 1 de mayo, cuando se sabrá si la crisis duró efectivamente unas cuantas semanas o si se trata de una escalada a largo plazo.





Source link