Fernando Larrain Peña falleció el domingo los 91 años, si bien la noticia se confirmó este martes.

El empresario fue figura clave en el sector financiero chileno, al ser uno de los contralores de LarrainVial, la principal gestora de inversiones del país. Además, presidió la firma de alimentos Watt’s por más de 25 años.

En este contexto, es que se reveló su última voluntad dispuesta en un testamento redactado en diciembre de 2010.

El testamento de Fernando Larrain Peña

Según pudo conocer Pulso, Larrain ordenó que la mitad legitimaria de su herencia quedara en manos de sus cinco hijos: María Isabel, Fernando José, Aníbal José, Santiago y Francisco de Borja.

Si bien también se dispuso a su esposa, María Josefina Cruzat Infante, “se entere exclusivamente con el usufructo vitalicio sobre bienes que sean de mi propiedad a mi fallecimiento, que mi cónyuge elija”, ella falleció en 2017 a los 83 años, consigna el medio citado.

Pero el testamento no queda ahí, ya que se dispuso que la otra parte de los bienes se repartiera entre sus 30 nietos.

De esta forma, se señaló a los herederos de la cuarta de libre disposición de su herencia, sean “todos mis nietos, hijos de mis hijos ya nombrados, por estirpes y, dentro de cada estirpe, por partes iguales entre cada uno de mis nietos”.

“Es decir, la suma de ambas cuartas se dividirá en cinco partes iguales, asignándose un quinto en conjunto a los hijos de cada uno de mis cinco hijos, dividiéndose entonces dicha asignación por partes iguales entre cada uno de los asignatarios”, sentenció el testamento, revelado por Pulso.

El empresario sostuvo que a sus nietos se entregara la herencia mediante la “Sociedad de Inversiones Fleetwood” o su sucesora legal. Esta misma fue fusionada en otra sociedad cuyo patrimonio luego fue distribuido en otras varias sociedades.

Según Watt’s, “Don Fernando” destacó por ser una persona “de bajo perfil, ideas claras y una serenidad que imponía respeto, combinó una profunda vocación por los negocios con una sensibilidad artística que lo acompañó toda su vida”.

“Su trayectoria empresarial alcanzó un punto decisivo a mediados de los años 90, cuando tomó el control como principal accionista, de la empresa Watt’s. Bajo su liderazgo, nuestra Compañía pasó de ser un actor más a transformarse en una de las mayores empresas de alimentos del país”, añadió el comunicado con que se comunicaba su fallecimiento.