Con las ferreterías en primer lugar: los comercios donde mujeres se sienten más excluidas según Sernac
By Angel Valdes 3 horas ago
Una ferretería es de los tipos de tienda más comunes en Chile. Aunque va enfocado en un segmento específico de productos, como comercio que es, el común de la gente esperaría ser bien recibido, dado que acogen todo tipo de cliente dispuesto a pagar por sus artículos… ¿o no?
Aunque es innegable que en una ferretería no se le niega la entrada a nadie, un análisis del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) sí arroja un dato interesante: más de la mitad de las mujeres encuestadas dijeron haberse sentido discriminadas al comprar un producto un servicio y del total, un 40,2% apuntó al rubro de ferreterías como lugares donde sienten esta discriminación.
El top de mercados apuntados en la “Encuesta Mujer y Consumo 2026” incluyen a los servicios de salud y financieros -un 38,4% de menciones cada uno- y las automotoras, con un 37,4%.
Mujeres se sienten discriminadas a la hora de comprar en ferreterías
Se trata de la quinta vez que el Sernac realiza este tipo de análisis, realizado en marzo en el marco del Día de la Mujer y de forma online en su sitio web.
Dentro de las principales conclusiones está el que el 53% de encuestadas dijo haberse sentido discriminada durante el último año en el comercio, ya sea al comprar un producto o contratar un servicio.
Las situaciones más mencionadas fueron las siguientes:
● Atención diferenciada al comprar o contratar un servicio al suponer que no saben o no manejan la información, fenómeno conocido como “Mansplaining” (59,4%)
● Problemas con las tallas de ropa (48,4%)
● Pagos más altos por productos dirigidos a mujeres, también conocido como impuesto rosa (47,5%)
● Representación de mujer en la publicidad y esteriotipos sexistas en mensajes comerciales (43%)
● Consultas relativas al estado civil (39%)
● Ofertas y publicidad sesgada basada en algoritmos y la suposición de un poder adquisitivo menor solo por ser mujer (ambos con un 38% aproximadamente).
*Sernac
Así, un 71% dijo no haber hecho nada, ya sea porque “no valdría la pena o no permitiría obtener una solución” (62% de respuestas), por sistemas de reclamos complejos o burocráticos (38%) o por que no sabían cómo presentar quejas (37%).
Más preocupante resulta un 13% que reconoció que se sintió intimidada por la empresa, por lo que no reclamó.
Al final, solo un 21% de las mujeres que se sintió discriminada tomó una acción, sea reclamar directo a la empresa (55,3%) o al propio Sernac (25%).
Y en cuanto a los mercados donde las mujeres más sienten discriminación, junto con las ferreterías, servicios de salud y financieros, destacaron las automotoras con un 37,4% de respuestas.
Otros sectores ampliamente mencionados fueron los servicios de transporte y telecomunicaciones con 32,9% y 29,2%, respectivamente, y en un solo grupo las inmobiliarias/constructoras/corredoras con 28,3% de mujeres que se sintieron discriminadas alguna vez.

“Muchas decisiones de consumo las toman mujeres”
BioBioChile tomó contacto con Emilio Polit, director del Diplomado en Total Experience Management de la Universidad de los Andes (Uandes), a quien se le consultó por los efectos económicos que se pueden desprender del estudio.
Por un lado, el experto remarcó que si en algún punto en la relación con las personas de una empresa, aunque también en los procesos o entornos físicos o digitales, un cliente llega a percibir cierta discriminación o trato no igualitario, “puede dañar para siempe la relación con la marca”, por lo que apuesta a industrias como las ferreterías, financieras o la industria de la salud puedan dar propuestas que conecten con las necesidades y expectativas de las mujeres.
“Esto puede tener un impacto económico negativo muy fuerte para las marcas (…) Hoy muchas decisiones de consumo las toman las mujeres. Existen muchos hogares en que el principal ingreso viene de ellas, y si la mujer, por ejemplo, considera que una clínica o una ferretería es discriminatoria, o que un banco discrimina por género, edad o cualquier otra variable, simplemente va a elegir otra”, advirtió el académico.
Ahora, ¿qué pasa con el tema del impuesto rosa?
Polit lo calificó como una “mala interpretación” de la forma que pueden tener las empresas para ganar más con una diferenciación de productos.
“En general, existe la posibilidad de cobrar distinto si la disposición a pagar por los consumidores es distinto por factores como la ocasión de consumo, por ejemplo, si necesito algo urgente, o la frecuencia de consumo, por ejemplo, si no soy un cliente habitual, pero eso no quiere decir que se pueda cobrar distinto por perfil del cliente, en este caso por sexo, edad o grupo socioeconómico, porque eso no es un esquema dinámico de fijación de precios, sino que es simplemente discriminación”, sentenció.
Finalmente, el académico dela Uandes dijo que lo fundamental, desde el ámbito empresarial, es que se diseñen propuestas y experiencias que “vinculen emocionalmente con las personas a partir de la comprensión, en este caso, de las necesidades, expectativas y dolores de las mujeres respecto a esas industrias”.