La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) corrigió a la baja este lunes su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) regional para este 2026, pasando del 2,3% proyectado en diciembre a 2,2%, en un contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos.

Y Chile no se quedó fuera de ese ajuste: el organismo de las Naciones Unidas recortó a 2,0% la expansión para este año. En diciembre del año pasado había previsto que el crecimiento sería del 2,2%.

Según la Comisión, el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada.

En 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración.

En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.

Petróleo e inflación

Durante los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas, explicó la Cepal.

Remarcó, seguidamente, que el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril se ubicó “un 74% por encima del valor promedio de diciembre de 2025, generando presiones inflacionarias globales y encareciendo los costos de producción y transporte”.

A eso se sumó el aumento de los precios de los alimentos a nivel global, y una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región (Zona Euro, China e India).

Como consecuencia del escenario inflacionario, los principales bancos centrales han adoptado posturas más cautelosas, manteniendo condiciones financieras menos favorables en comparación con las que se esperaban a finales del pasado año.

A nivel regional, el crecimiento se vería limitado principalmente por un menor dinamismo del consumo privado. Si bien la inversión muestra señales de recuperación, dijo la Cepal, “esta continúa siendo moderada en la mayoría de los países”.

La situación, remarcó, pone de relieve los desafíos estructurales que enfrenta la región, “particularmente un bajo crecimiento tendencial, una alta exposición a choques externos y la necesidad de fortalecer los motores internos de crecimiento”.

En este contexto, ampliar la movilización de recursos internos y externos, y fortalecer la gobernanza “son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica, en un entorno global cada vez más incierto”, concluyó la Cepal.